Tarde de olas

El Atlántico se ha puesto
traje de volantes
y bate palmas con las olas
montadas en el viento
galopan y estallan
de coraje y furia
contra las rocas del puerto
grandioso espectáculo
de espuma y sal.
De orgullosas olas
con volantes bordados
de espuma blanca.
Una mirada a lo lejos
y en ella,
bandadas de preguntas,
cual gaviotas curiosas al horizonte
a ese incansable océano.
que envuelve, atrae y hechiza,
envuelto en remolinos blancos
Esta noche,
no se ve la luna.
El día ha estado llorando
Cielo y mar
se han puesto de acuerdo
para abrazarnos de agua.
Abrazos dulces
y abrazos salados.
Que saben a invierno,
a tiempo de espera.
A tiempo de abrigo y bufanda,
tiempo de compartir.
Y mientras tanto,
de nuevo el mástil erguido
de una nueva ola
que llega y extiende en la arena
su ancla de espuma
besando con furia de océano
las imponentes rocas y
bañando de agua y sal
a quien osa sorprenderlo.

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