La bolsita de caramelos

El dulce regalo de la vida
esa bolsita de caramelos
de varios sabores
A veces dulces
A veces amargos.
Duros golpes,
Difíciles de saborear
Que enseñan a madurar
y también a curtirnos
A diferenciar lo esencial
de lo superfluo.
Aprender a curar cicatrices
y coserlas al forro del alma
con azúcar de optimismo
Dando forma al caramelo
con ganas de buen sabor
y mejores molduras
Que no es tarea fácil
Disfrutar de la vida
del dulce tic tac,
del silencio en compañía
y en soledad no obligada
Disfrutar de la mirada
con alma y corazón
Que ya no hay tiempo
para hipocresías
La madurez, es vivir la vida
con la intensidad
que la experiencia da.
Conociendo y diferenciando
el dulce sabor
y valor de lo auténtico.
No hay tiempo que desperdiciar
cada segundo cuenta
Cada momento es único.
La meta definida
que ya no estamos para rodeos.
Mi bolsita de caramelos
Se ha reducido bastante
ya se nota el espacio
que va dejando la vida.
No hay tiempo que perder
los caramelos que me quedan
les he dado las bonitas formas
de mis mejores sueños
de mis íntimos anhelos
Con la honestidad y
sinceridad de adultos
que somos caramelos de solera
Llenos de sabor a ternura
Calma, seguridad, paciencia
y ganas de compartir y disfrutarla.
Saborear el delicioso sabor
que en la boca deja
el dulce y emocionado beso
de la felicidad conseguida.
Estoy segura que los mejores
y más exquisitos caramelos
son los que me quedan por saborear.
Aún quedan muchas mañanas para sonreir
aunque amanezca nublado
Siempre nos quedaran
los besos de caramelo.
Y en la tarta de los cumpleaños
velitas de sueños.
Pero de sueños reales
no de sueños dormidos.

A %d blogueros les gusta esto: