Latido,de frío martes de enero.

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Buenas tardes de un 8 de enero , frío y amenazante de lluvia.
Se nos ha ido el hermoso sol de estos días, que tanto nos alegraba a todos.
Así es el invierno y aún nos queda mucho, apenas llevamos unos días en su compañía.
Enero camina y yo, haciendo balance de lo que ha sido mi vida en algunos aspectos.
A veces decimos… Si lo hubiese sabido, no lo hubiese hecho, pero la vida es como es y basta que la planeemos , para que ella se encargue de cambiar nuestros planes.
A veces, me digo a mí misma, que soy fuerte a pesar de todo, porque sigo palante, porque se que no soy la primera, ni sera la única que ha tenido mala suerte con su pareja, ni seremos las últimas.
La vida es una gran tómbola que reparte a su manera , lo importante es asumirlo y después de un tiempo compartirlo para que no quede dentro y para que sirva de experiencia a otras .
El amor es compartir, es reciprocidad, es respeto, es complementarse, es ternura, es cariño, es cuidados, es el sentido que te impulsa cada día, para seguir adelante, es dar sin esperar.
Pero ese dar, se cansa de no recibir y va minando la relación, se pasan muchas cosas mientras hay cariño, pero si no se cuida a diario, ese también se termina mudando.
Ninguna planta crece sino se abona y se riega.
Por eso , nunca améis a quien no os corresponda de igual modo, al final esa desigualdad termina saturando, desgastando y minando todo lo demás.
Yo, no puedo decir que he tenido suerte con la persona que elegí como padre de mis hijos ( Eso si, mis hijos. Estupendos) Es lo positivo .
Nos conocimos siendo muy jóvenes, fue un corto noviazgo de 9 meses.
Yo, por aquel entonces, estaba enamorada y no veía nada más.
Era bastante dócil ! Quién me ha visto y quién me ve! 🙂
Al año nació mi hijo mayor y me puse el mundo por montera, era la super-woman.
Trabajaba fuera y atendía mi hijo y mi casa.
Mientras, su papa trabajaba sólo fuera y no ayudaba nada en casa ni con los niños, iba como siempre a su bola.
Todo el peso de la casa y mi hijo mayor recaían en mi persona…
Ingenua de mí, ya se le veían trazas de lo que sería, un gran egoísta!! Que sólo pensaba en sí mismo.
Con el tiempo y a pesar de todo, con buenos momentos también, fuimos caminando los años.
Viviendo, lo que a él, le gustaba en todo momento y nunca pensaba es dar alegrías a los demás, es un yo mismo, en primera persona.
No puedo decir que fuera un modelo de marido, porque nunca lo fue, si duro lo que duró, fue por el empeño que puse en intentarlo, hasta que deje de hacerlo, como imagino, que les pasará a miles de mujeres.
Llega un momento que te cansas de dar sin recibir, que te cansas de querer, sin sentirte querida, egoístamente.
35 años da, pa muchas cosas, pero la lectura. (Salvo el nacimiento de mis dos hijos) No es en positivo…
Cuando , llegas a la madurez, con tus hijos mayores y una vida hecha , te imaginas que ya puedes disfrutar del tiempo restante en compañía, viajando, compartiendo, mimándonos mutuamente y la vida te descoloca de nuevo, de una manera brutal , ayudada y provocada por su inmadurez de adulto y su rara escala de valores y prioridades.
Pero eso , lo he entendido hace unos años atrás. Cuando al fin, me di cuenta por mi misma de la clase de sentimientos que se gasta y se me quito la venda que me tapaba los ojos, a pesar de tantas veces y tantos avisos de dejarlo atrás, no haces caso, porque no ves muchas cosas, o no quieres verlas, hasta que llega un día que despiertas y lo ves tal cual.
Pero lo tienes que descubrir tú, somos así de cabezotas no vemos, hasta que nos estampamos.
Y ese momento, es tremendo de asumir!!! Porque hay que tomar drásticas decisiones, y no resulta fácil, no sólo soy yo, también es el padre de mis hijos y es algo que consulte con ellos antes de dejarlo atrás.
Las mujeres de mi época hemos aguantado muchas cosas, que las de ahora ya no consienten, quizás mi error, fue querer por dos y ser demasiado permisiva en consentirle todo lo que quería, en cuanto a caprichos.
Por otra parte, su ternura es igual a un partido de fútbol, tenis o golf, redonda, circular y siempre escurridiza.
Terriblemente frío a pesar de su engañosa apariencia de hombre campechano y acogedor, es como el timo de la estampita, no vale lo que parece ser .
Cuando hace unos años atrás comenzó todo…
Enferme, y si, estuvo conmigo en el hospital, pero luego en casa se quitaba de en medio, eso si, pedía permiso para hacerlo…
Como negarle a quien pide permiso para no acompañarte, como iba yo a querer que se quedará sabiendo que no le apetecía, jamás querría que nadie estuviese, conmigo por obligación, pienso que cuando quieres hacer algo por propia voluntad no hace falta que nadie te de permiso, eso sale de dentro, y si no sale , es que no se siente.
Yo, no me hubiese ido, pero yo… No soy él.
Mi hijo lo define , como esa clase de hombres, que traen el dinero a casa y ya se creen que lo tienen todo hecho y no tienen nada que currarse a diario nada, salvo su mundo exterior. ÉL se sentía seguro y querido y en eso se basaba su confianza, en que todo seguiría igual, que era un crac, pero su ego, no le dejaba ver, más allá de su egoísmo y no me creía capaz de dejarlo.
Puro escaparate!
Cero entrega!.
No le doy las gracias por los años compartidos.
No le doy las gracias porque no supo ser marido
No le doy las gracias porque no supo, ni sabe, ser padre.
No le doy las gracias porque no supo, cuidarme ni lo hizo.
No le doy las gracias porque nunca, puso empeño en conocerme realmente.
No le doy las gracias por la vida en común, me la he currado yo sola.
No le doy las gracias por odiar la playa y no sacrificarse sabiendo que a mí, me encanta.
No le doy las gracias por no estar siempre que debía.
No le doy las gracias por la putada final, porque lo retrato como ser humano.
Lo único, por lo que le doy las gracias es: Por mis dos hijos. Lo mejor de todo y lo único!!
Sólo os puedo decir, felicidades a las afortunadas que tenéis la suerte de compartir un hombre maravilloso que sin duda los hay.
Y a las demás, que no se acaba el mundo, quizás aunque tarde, comience ahora.
Sosegado, como la madurez pero auténtico .
Las cosas pasan por algo, dicen que todo esta escrito, (al menos eso pensaba mi abuela) pero a partir de ahora, sólo hay que procurar que no nos emborronen los renglones.
Sabemos lo que queremos, lo que nos hace felices y lo que no.
Y lo bonito de ser mayor es que nos hemos ganado la libertad de decirlo.
Feliz martes , un abrazo y a ser felices!!
Que esto dura un ná de ná. 😉
gf

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