Estación melancolía, solemne adagio del invierno.

arbol

Dice un poema Zen :
Los árboles meditan en invierno, gracias a ello, florecen en primavera; dan sombra  y frutos en el verano, y se despojan de lo superfluo en el otoño.
Otoño, estación melancolía, reposo del paisaje; llegada de los primeros fríos, con sus platos contundentes de cuchara.
El otoño es una estación sabrosa, generosa, esplendida en setas, que los duendes desalojan, para compartir el sabor y la generosidad de la tierra, con todos los que se lleguen a sus espacios en el monte.
Es tiempo de hacer acopio de frutos para mermeladas, membrillos, conservas, que al igual que las ardillas, guardamos para degustar en el largo invierno, es otro tiempo, otras distracciones.
Aún no se nos ha instalado del todo, pero ya nos sorprende día a día, con sus diferentes matices, su colorido; el otoño se desabriga y se desnuda a puro cuero, a los árboles de hoja caduca, les es imposible y complicado mantener su esplendoroso follaje y su bien acertada estrategia es perderlo, sin resistirse.
“Caer”… dejar “ir, deshacerse de lo innecesario para conquistar lo que queremos .”Ciclo y Metamorfosis”
Al igual que la sabia naturaleza, preparando camino…Curando heridas, rompiendo miedos, mutando para resurgir.
La savia se retira, se aletarga y las hojas abandonadas a su suerte caen con el viento y la lluvia.
Esa lluvia, que repiquetea tras los cristales, al SON de sus gotas y que tan a gusto contemplamos, desde la cama o desde el sofá, cuando estamos a cubierto, acomodados, dejando volar la imaginación, subida en la nube de una taza de café, con morriña de verano y con saudades de otro nuevo.
Estación otoño, con sus largos paseos sobre mantos de hojas marchitas; naturaleza desnuda de ornamentos, desabrigada de sus bellas hojas, rendidas gustosas al yermo invierno.
Y así, poco a poco y sin darnos casi cuenta, alcanzamos el verdadero otoño, aproximándonos más y más a los cambios, a las primeras nieves que nos llegarán cubriendo las montañas de “Postal de navidad” con su hermoso manto blanco y nos indicará que el invierno ya se acerca, poc a poc, pasito a pasito…
Mientras tanto, hay que aprovechar al máximo esta etapa de tránsito que es capaz de envolvernos en su magia casi sin darnos cuenta.
El otoño, nos pinta de mostaza y caramelo los atardeceres, con sus hojas alfombrando nuestros pasos; las heladas no han quemado todavía las hojas y el espectáculo es magnífico.
Frutos que recolectar, y que degustar, mandarinas, membrillos, deliciosas manzanas, las peras de invierno, las castañas, nueces y avellanas,la naturaleza en su generosidad nos regala su fecundidad, antes de su pausa invernal, donde se relaja y se detiene.
A medida que pasa la vida con sus otoños, sumándonos años, vamos necesitando menos cosas y apreciando lo que nos suma y enriquece como el chup, chup, de la buena cocina, bien de tiempo y condimento, enriquecida de especias y colorida de sustancias.
Octubre sabe a otoño, llega con rebeca y cesto de setas que recolectar; bonito tiempo, este tiempo.
La luz natural, dura menos, y el fresquito de la noche, ya nos obliga a estar a resguardo, de heladas.
Mientras tanto, tiempo para ocupar el tiempo, que hay mucho que embotar, el invierno siempre se hace largo, y hay que reanudar los pasatiempos, es importante ocupar el tiempo, en lo que nos gusta.
Porque nunca debemos dejar de procurarnos metas, de sueños no cumplidos, cuidando las emociones, siempre siendo fieles a nosotros mism@s.
Borbotones de muacksss amig@s!
Que disfrutéis de un hermoso tiempo de otoño y fin de semana.
Ser felices!!

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