Madurar es un largo aprendizaje, de aciertos y equivocaciones.

wek

En la niñez y en la madurez…
En la salud y en la enfermedad.
En la noche y en el día. 🙂
Sueña con lo que quieres, con lo que tienes, con lo que no…
Soñemos dormidos o despiertos, sin medida, sin miedo.
Soñar conque algún día se cumplan.
Soñar es necesario, alimenta la ilusión, ya dejamos por el camino demasiadas cosas.
Hay que soñar, por si se vuelven  realidad, porque la realidad se teje de sueños.
Pero nada es como nos imaginamos. ¿ Verdad ?
Desde niños, que los alimentamos, aunque se nos hayan quedado al igual que los mitos, demasiados por el camino.
Hemos madurado, eso al menos se supone.   🙂
Dicen que a medida que lo hacemos, nos vamos traicionando paso a paso, y si lo pensamos bien, es tal cual!!
Maduramos y escondemos el niñ@ que todos llevamos dentro, reprimimos la espontaneidad, que nos aportaba, el querer hacer y que nunca hacemos. Nos da apuro que aflore que se muestre de vez en cuando,  por miedo a que nos tachen de inmadur@s…
Crecemos si, maduramos, nos atamos a las cosas , a las personas, y nuestra vida ya no sólo depende de nosotros, hay más gente en ella.
Ya no es todo tan fácil.
Vamos llenando mochilas…
Llegan las decisiones, las opciones, las pérdidas. Madurar es elegir…
Y no precisamente elegir que golosina me como primero. No.
Madurar es elegir un camino a cada paso que damos, un trayecto a seguir que determinará toda o parte de nuestra vida…
Es aprender a equivocarnos, acertando de vez en cuando.
Si le hacemos caso a nuestro niñ@ interior, y hacemos todo lo que nos apetece en cada instante, estaríamos de aquí para allá, sin atarnos, sin condicionarnos. Son, esos maduros niños grandes que se les etiqueta de inmaduros, que son más niños que hombres, con rabietas de niño chico incluidas y huyen de responsabilidades.
Cuantas veces decimos, ya me gustaría no tener conciencia para no importarme nada, como a …
Pero a menudo estos niños con demasiados años, acaban solos. Porque tampoco se puede ir por la vida, sin que nada te importe, salvo tu mism@.
La vida no es un juego, las cosas no son tan fáciles como en los cuentos de la niñez.
Todo acto tiene su consecuencia, y lo que hacemos, repercute en los que amamos; equivocándonos vamos aprendiendo a madurar, nada surge por arte de magia y se puede hacer mucho daño si sólo contamos con nosotros mismos.
Por eso madurar en equilibrio, no es tarea fácil, pero que lo es, en esta vida?
Aunque a veces tengamos que dejar castigado al niñ@ que tod@s llevamos dentro, porque anteponemos la familia a nosotros mismos.
Pero ahora, que tenemos mucho vivido,  la casa vacía, la vida hecha jirones en muchos casos, es hora, es tiempo de nosotros, de dejar que se exprese libre , se lo ha ganado, nos lo hemos ganado…
Es tiempo de recompensas en buena compañía y que mejor que una de ellas sea, nuestro niñ@ interior, que tantas veces, se nos revolvía y enfadaba desde lo más hondo de las entrañas, con tanto dejarnos para luego.
Ahora es aquí, y el luego es pasado!  Consintamonos a nosotros mism@s, que hemos estado tan privad@s de consentirnos, que ya es hora!
En algo, además de  en esto, debe de compensar cumplir años. Liberar nuestros niñ@s interiores, su capacidad de sorprenderse, de aprender, de motivarse, sus ganas inmensas de vivir y soñar.
No creéis?

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