Tempo de partitura.

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El amor no se encuentra, se construye.

Tempo de allegro, es este maravilloso tiempo que nos regala el buen tiempo.
Aprovechando todos sus compases. Y nuestros momentos…
Tempo nuestro tempo, de partitura.
Disfrutar de la partitura entera de la vida, con todas sus notas.
Pero en estos tiempos dispersos, todo se ronda a medio gas
En nuestras manos la batuta. Que donde estés, estés al 100%
Vivimos bajo una oleada de cobardía. La mayoría de relaciones fracasa por la inoperancia, no es por dificultad, es por falta de valentía, es en la perseverancia donde se descubren los amantes, donde se diferencian sueños y caprichos.
Perseverar es hacer lo necesario, el tiempo necesario.
Lo que diferencia un valiente de un “cobarde” es que no se queda parado ante una bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve la victoria y la ganancia en lo que quiere y no se achica, no se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que yo lo soy, que todos lo somos.
Lo importante es tener claro lo que queremos e ir a por ello.
Hoy el mundo de las relaciones es, en su mayoría un mundo turístico.
Lo quieren todo y quieren estar en todas partes, picando de todos lados, ignorando que estar en todos lados es la mejor forma de no estar en ningún sitio, la omnipresencia es la forma más sutil de ausencia que la soledad conoce.
Hay silencios, síncopas dispersos…
Y aprendes que existen etapas que, como notas, son blancas o negras.
Y aprendes que unas son fusas y otras difusas.
Y aprendes que nada es como antes y que cada vez se usa menos el corazón y más el sistema de mercado.
Y aprendes que abundan las mentiras.
Y aprendes que en los adultos, que se supone madur@s, hay demasiada inmadurez.
Y aprendes que el mundo de las relaciones, esta enrarecido .
Y aprendes que cuando alguien no puede aspirar a la calidad, se refugia en la cantidad.
Y aprendes a distinguir la inmadurez, de la sensatez y la cordura.
Y aprendes que en el mundo de la cantidad, hay mucha oferta y demanda, con poca fiabilidad.
Y aprendes, que si apuestas por lo excelente, estás siempre en minoría.
“ Pero equivocándonos es como aprendemos, y un acierto es igual a la suma de muchos errores”.
No hay que ignorar las ilusiones, no podemos dejar que nos gane el miedo, por miedo al fracaso; apostando por la vida y por un@ mism@ , es como se aprende a ganar.
Podemos perder un sueño, pero nunca podemos perder la capacidad más hermosa del mundo: La capacidad de soñar.
Una de las principales razones por las que las relaciones fracasan es porque falta grandeza.
Hay personas y personas, porque hay elecciones y elecciones.
Hay personas que a simple golpe de vista, se te quedan retenidas en la memoria y hay personas que van directamente al limbo.
Hay miradas que consiguen disolver toda la cáscara, que te llegan al centro, muy adentro, hay miradas para soñar y miradas para quedarse a vivir… Estas miradas, son con las que hay que quedarse. 😉
Los valientes están llenos de arañazos y cicatrices, aunque a veces no se vean.
Los valientes no abundan; ellos se implican, bajan a la arena y se la juegan por conseguir sus sueños, por dar forma y riqueza a sus ilusiones “no se pierden, no se dispersan, ni se entretienen ”
Se implican.
Es muy difícil encontrar a un valiente con el traje impoluto.
Un valiente no entiende la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso, un valiente busca calidad, esta harto de tanto timo, busca valores, honradez, cordura, sentimientos, ternura, calidad humana.
Un valiente apuesta a lo grande, porque el amor como los sentimientos , no es un mercado, ni es un juego, no son yogures, ni es un producto, que se pueda comprar, es una apuesta por los sueños, esos que tod@s tenemos y hasta los estúpidos que los niegan, también.
En definitiva, una persona que sepa que la vida son dos cafés y que, al menos con uno, se atreva a descubrir a qué sabe…
La vida se desaprovecha mucho más cada vez, que un sueño atraviesa nuestro corazón y lo dejamos escapar.
Lo mejor de las personas, no es su belleza, porque es caducable. Lo mejor es como son, como sienten, como piensan, como aman.
No quiero mirarte, quiero admirarte. No quiero olvidarte, quiero que me dejes un surco después de beberte, como el café.
No te acomodes a lo fácil, conquistame!
Los valientes, valemos la pena, valemos la vida, valemos la presencia y el perfume de la ausencia y esa sonrisa cuando me piensas… 😉
Recuerda que: En la canción de tu vida tú tomas la batuta, y que el miedo no existe si tú estás contigo.
PD: Y tú, eres valiente? Pues atrévete, que te queda un No-Do y el tiempo pasa !!
Agarra la vida y lanzate!! 😉

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