Cuenta la leyenda.

Cuenta la leyenda que en este mundo encontraremos personas que aunque cojan fuertemente nuestras manos con las suyas, sentiremos que las suyas no se entrelazan del todo, incluso que a veces quedan un poco vacías.
La explicación es que no con cualquiera se encaja porque en esta vida ya existen manos hechas a nuestra mente y medida.
Una vez roto el hechizo, más allá de los cuentos chinos , queremos un hombre de verdad y no un príncipe azul que destiña y que se convierta en rana al primer desencuentro.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana, res tóxica.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca, con sus logros. No me impresionan los títulos, sino el alma, la esencia.
Con el tiempo, percibes que las personas son como los libros: algunos te engañan por la tapa, y otros te sorprenderán por el contenido.
Importante es sentirse especial para la otra persona. Y cuidar, cuidar, cuidar lo que en estos tiempos se descuida tanto…

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