Tarde de hospital.

Tiempo precioso, el que nos regala el veranillo de S. Martín.
Esta tarde en la Coruña, marcaba 20°, fui a visitar a una amiga al Canalejo, pues le dieron el alta demasiado rápido y ha tenido que volver, y tiene para largo esta vez.
Pero su carita sigue tan guapa como siempre, nadie diría que esta enferma.
Y estuvimos en una de las salas, charlando, su hermana, un amigo nuestro, y un primo de ellas muy majo. Sino fuese por donde estábamos , la calor tan fuerte que había dentro y la solanera de fuera entre cristales. La tarde muy agradable, la conversación más.
Una de nuestras conversaciones, giro sobre los valores, me he dado cuenta, que la mayoría de nosotros, estamos bastante decepcionados de la superficialidad de hoy en día.
La hermana de mi amiga, comentaba que, donde vivía antes, todo el mundo se conocía, se preocupaban , si a alquien le pasaba algo. Ahora en su nueva casa, mejor zona, mejor casa. Pero no conoce a nadie, dice que a veces da los buenos días o tardes y, o no responden, o lo hacen, como si les costase dinero , entre dientes.
Su primo , decía que ese problema no lo tiene, puesto que vive en el campo, sin vecinos muy cerca, pero que si, que aunque en el campo, se nota menos, porque la gente se ayuda, pero que los valores escasean.
Yo recordé, cuando era pequeña, mis abuelos tenían día y noche, la casa sin cerrar , se conocía todo el mundo, se ayudaban, incluso había un muchacho que pedía, y le daban ropa, comida y los dueños de la carbonería le dejaban dormir allí, algunas veces.
Era muy pequeña, pero nunca olvidaré, esas pequeñas cosas que se tatuaron en la memoria de mis años pequeños, buena gente, muy buena gente, de esa que recuerdas por las semillas que dejan. Buenos recuerdos.
Y aunque, he tenido suerte en todos los sitios y lugares donde he vividdo, pues siempre me he encontrado muy buena gente y nunca eche de menos en no estar en mi Galicia. Porque esa va conmigo. Incluso en Baleares, que dicen que son muy suyos, ningún problema, muy feliz allí y las personas que conocí muy acogedoras conmigo. Y tampoco donde vivo, aunque la gente es diferente. Mi vecina de puerta me adora, tanto ella, como Luís, su marido cuando vivía, un hombre entrañable y fantástico. Nunca olvidaré, cuando me puse muy malita y no me dejaron sola en ningún momento hasta que llegaron mi hijo y mi ex. La quiero, porque es muy buena y siempre se preocupa por mí, le estaré eternamente agradecida ahora que no tengo a mi madre, ella se preocupa más de que éste bien, ahora esta de viaje en Barcelona, pasa temporadas largas allí, sus hijos mayores viven allí. Tanto ella, como su difunto marido y sus hijos, son de esos vecinos que todos quisiéramos tener, por buena gente.
Veis, tengo buena suerte, porque son gente con valores . En general, son buenas personas, mis vecinos , aunque también los tenemos raros en el bloque :)) Como en botica, un poco de todo.
Pero fuera de mi entorno, en otros ambientes, ya cambia mucho la cosa , demasiadas máscaras , incluso en gente que creía amiga, y una equivocación que cometí en verano, me sirvió para descubrir esas “amigas” que iban de ello, pero no lo eran. Y como decía esta tarde la hermana de mi amiga, hay que librarse de las personas tapadas, tóxicas, envidiosas. Félix decía que hay mucha envidia, y que las mujeres somos tremendas .
Yo, no entiendo la envidia, desearle mal a alguien, hacerle daño gratuito. Que pena , ser así, con lo bonito que es alegrarse de la felicidad, la de otros y la tuya, porque todo llega.
Lo contrario, debe producir mucho daño.
Que pena!!
Pero es cierto, me he dado cuenta, que nadie es lo que parece, y que hay gente mala, envidiosa o como quieran llamarlas.
Hay que alejarse, de todo lo que te quite energía , es lo mejor, cuando presientes que alguien de tu entorno, no te aprecia bien.
Buenas noches, no olvidéis cuidar de la gente que os quiere, y que soñéis bonito, la noche ya hace rato ha encendido las estrellas y es hora de, hasta otro momentito.
Ser felices, que esto de vivir caduca.
Hugs de otoño.

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