Charla de duende.

Última semana de noviembre, facturando los últimos días del año, por si llevó ( que seguro, que sí ) exceso de equipaje, metafóricamente hablando.
No me interesa a estas alturas de mi vida, cargar con lastres que me lastren o me impidan avanzar con confianza y fuerte , para lo que llegará en el próximo año. Así que, ando yo, haciendo espacio…
Mi duende chivato, pregunta.
Hola, estoy aquí.
Lo se.
¿Tienes heridas disponibles?
Tú, sabes que sí.
Pues empaquetamelas y te pagó con la cuenta de :” Bonitas historias que te cambien la vida “. Por favor, que queda nada para las campanadas del nuevo año.
Se puede hacer eso?
Lo que?
Empaquetar las heridas.
Si, soy un duende mágico. Tú, lo sabes…
Sabes que tienes personas en tu vida que no quieren verte triste.
Con las que te sientes a salvo, y que tienes y guardas en la primera fila de tu alma.
Me equivocó?
Cierto, no te equivocas.
Y sabes porque están en primera fila.
Si claro.
Porque?
Porque, solo ellas , saben cuando me vengó abajo, esos mis momentos plof, en los que la vida me pesa y mi corazón se cansa de soñar.
Pues debes cuidarlas bien. Escasean.
Lo se. Soy afortunada.
Pero sabes una cosa, duendecillo. Yo también, sé corresponder.
Lo sé.
En la vida de todos, hay personas brújula, listas para guiarnos cuando nos desorientamos, y como no cuidarlas, nos llenan de alegrías y comparten y escuchan nuestros momentos… Como no creer en la magia, cuando en alguno de sus abrazos, recuperas la sonrisa.
Todos necesitamos de una mano amiga que nos sujete y de fuerzas, cuando nos faltan. TODOS!
Así que mi querido duendecillo, puedes estar tranquilo, que esa primera fila, es inalterable . Mi alma, les necesita.
Y ahora, que llegan fechas de pedir deseos, que le pides al nuevo año?
Salud, no vale, que lo sepas.
Vaya, esta cogida ya?
Venga responde.
Humm…
Venga!
Verás : Y si te digo, que mi vida está completa.
Pues no , a mí no. No cuela. 🙂
Con la de años que me ha costado tenerla tal cual. Me liberé, tengo aficciones, algún reto cumplido, viajes que disfrute, mis hijos, que son lo mejor, con sus cosas, que no somos perfectos, pero les quiero con el alma. Unas nueras que son un amor. Buenos amigos de siempre, algo impagable hoy en día, porque eso de la amistad, ha cambiado mucho, ésta como el amor, de saldo.
Ayer, lo comentaba con un amigo, fantástica persona. Él, me decía que hoy, te puedes encontrar poca gente auténtica en la que poder confiar, y sin duda es así.
Ya ves, la cantidad de cosas buenas que tengo.
Y además, me apaño muy bien en las chapucillas de la casa, se colgar un cuadro, pintar, cambiar un enchufe, taladrar, etc, etc, etc. Amos una joyita…
Eso sí, nunca he salvado a mis hijos de un ataque de dragones, nunca he sido heroína, ni estoy inmune de miedos. Ni tampoco se montar en bici, ni escalar, ni tirarme en paracaídas, ni hacer surf. Ni un montón de cosas más, que me quedan pendientes para otra vida. 😉
Pero si he tenido que ser leona, para defender a mis hijos, lo he sido.
Sigues mareando… Responde
Te lo preguntare de nuevo, que le pides al nuevo año?
Vale, vale… Me gustaría enamorarme
Si?
Si, me apetece, pero no a cualquier precio, quiero decir que no por apetecerme, me prendo de cualquiera, me cuesta mucho, pero mucho conectar.
Hoy, es muy decepcionante lo que se ve por ahí, mucho…
No necesitó media mitad, que me complete, ya me siento completita. Necesito, me gustaría, un compañero de viaje, pero no para tapar soledad, sino para compartir sentires. Además de ternura, complicidad, comprensión, cariño, lealtad, correspondencia, honestidad, fidelidad…
Difícil, muy difícil duendecillo.
Porqué dices eso?
Porque lo auténtico escasea, mucha inmadurez madura. Es muy decepcionante.
Y si te enamoras que?
Si pasa, te lo cuento.
Vale, el año que viene, me lo cuentas.
No queda nada, así que preparate… Ser felices , que esto de vivir caduca, mientras tanto, cuidar los duendes de la magia 😉 Hugs.

PD: Buenas noches duendecillo. 🙂

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