Y llegó diciembre.

Llego diciembre, el mes más engalanado del almanaque, escenario de belenes, adornos, árboles navideños con mensajes cargados, de deseos de suerte y felicidad, además de que todo el mundo te desea felicidad, aunque el resto del año, apenas te desee nada o ni te vea, esa es la otra parte” la fea” de la Navidad. La hipócrita…
No debe haber días concretos para desear lo mejor a las personas.
Estamos cerquita muy cerquita de finiquitar el año, con nuestras páginas escritas para guardar y preparando las que aún están en blanco; para llenarlas de instantes, momentos, experiencias, vida.
Por que estamos hechos de historias, de girones, de veredas, de bifurcaciones … De pasado, de presente, y hay que luchar para que todo este lío de vida llamado tiempo, nos sea benévolo.
Los momentos se dibujan y desdibujan, porque la vida es así, una incógnita. Goma de borrar y dibujar de nuevo.
No sé, como será 2019, espero llegué de buen rollo, y que todos seamos un poco mas felices, que sonríamos más, porque es gratis y porque es el idioma universal con el que todos nos entendemos en cualquier idioma.
Sera una ecuación con incógnitas que tendremos que ir descubriendo en ese saco de incógnitas que nos irá mostrando el día a día.
Comprometámonos a no dejar de ser nosotros mismos, porque tal cual somos, somos únic@s.
Y siendo así, el nuevo año, seguro nos saldrá perfecto, respetando nuestra esencia.
Punto y seguido de felicidad, res de punto y aparte a salirnos de nuestros objetivos. 😉
Y el caso es, había una vez y desde entonces, todavía…
Los tic tac, puñeteros de esos tiempos perdidos, que mejor olvidar. A que sí?
Que todos, tenemos de esos.
Y generalizando…
Que con sus tic tac de la memoria, por más que los pongamos a remojar, el tiempo archivado, se archiva pero no se olvida.
Y a pesar de que me molesta que me hagan perder mi tiempo, en este 2018, muy breve eso sí, pero lo perdí…
Porque creí, que merecía la pena, merecía el tiempo, merecía los momentos y me congele, con las palabras de un hombre vacío.
Despidiendo diciembre y aún quedan momentos por vivir.
Y todos sabèis que esto de “Vivir” es un verbo de recovecos complejos a veces con sus extensiones, imposible resumir de forma concisa toda una existencia, la que me define, mi esencia .
Mis risas, vivencias, tristezas, emociones, sensaciones, sentires, y esos nuestros satélites de afectos que nos equilibran los momentos.
Palíndromo capicúa en el que recorremos las vivencias, y coleccionamos experiencias, indistintamente de los años.
Lo que realmente importa, del kilómetro cero, de lo que soy, es el núcleo, mis valores, esos que me inculcaron en el km cero”niñez” además de los que he ido adquiriendo con el paso de la vida, cuyo aprendizaje nunca termina.
Nos toca cerrar el año, hacer balance de las diferentes fases y vivencias .
Reflexionando … ¿ Le puse al año, toda la alegría, el amor, la voluntad, la creatividad y la fuerza, para superar ciertos momentos ?
Sin miedo a las preguntas, a las reflexiones, a los errores…
La vida. Nunca deja de sorprendernos y eso es, de las pocas cosas que nos sorprenden todavía.
La vida a veces, sólo nos esconde las cosas, para que nunca dejemos de buscar, soñar, ilusionarnos…
Hasta que un día, todo se da.
Pero lo importante es saber lo que necesitamos y nos hace bien.
Hay que degustar y cocinar sobretodo un buen presente, para que el postre sea lo más exquisito posible, en eso consiste para mantener el equilibrio y evitar malas carreteras o precipicios inesperados.
La vida esta hecha para los valientes, no para los que deambulan mirando correr el reloj del tiempo, sin saber adonde quieren llegar.
Y mientras tanto diciembre se nos agota, toca emocionarse…
Buenas noches de un estrenado y luminoso diciembre. Hugs aturronados.

Demoledor este vídeo.

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