Tal cuál.

Aceptarme tal cuál soy, lo involucra todo, mente y cuerpo.
El paso del tiempo, sin remedio cuesta, unas veces , más que otras.
Eso también forma parte del proceso, crecemos , maduramos, o no, tal cuál, que de todo hay 😉
Y cumplir años, no asegura que seamos madur@s y muchas cosas más.
Hay much@s ” NiNi ” maduros, que Ni sienten, ni padecen, ni merecen. Seguro que todos, conocemos de es@s. A que sí? 🙂
Y a pesar del tiempo y su zincel, asumiendo cambios e imperfecciones, porque ya no somos, l@s del espejo de hace unos años.
Ahora que está tan actual la ciclogénesis cabreada, podríamos aplicarlo al paso del tiempo, sus cabreos año a año, nos esculpe cual zincel, los rastros de la oxidación. Nos oxidamos, y aunque la genética influye, sus consecuencias son inevitables.
Y a pesar de lo negativo, claro que también hay positivo, hemos ido dejando esas mochilas y corses, que fuimos acumulando y que nos ataban a parejas, o formas de vida, en la que no éramos tal cuál! Dejándonos ser libres.
Y no sé, si es de valientes, cómo me dijeron a mí un día, que elegí cambiarla, porque a pesar de perder cosas, sólo son cosas…
Y vida sólo es una! No se puede, pasar por ella, sin vivirla en plenitud y sintiéndonos bien, con nosotros mism@s.
Ahora, con más arruguitas y alguna que otra cicatriz de vida, cosida en piel y alma, nos aceptamos, nos queremos y tenemos claro, que quién, no nos acepte tal cuál, no nos interesa.
Porque ahora ya no tenemos que quedar bien con nadie, tan sólo con nosotros mismos.
Sosegado el interior, sólo importa lo que nos aporta .
Porque después de tanto pasado, merecemos , que nos quieran tal cuál, sin hipocresías, con generosidad, con la libertad de la madurez y que la descarga de mochilas, nos da . Elegir dónde, cómo y con quién, queremos, o no, estar , es otra opción que desde la libertad, cada cuál podrá elegir, o no…
Yo, y mis, tal cuál!
No quiero grandezas, y tampoco espero nada, de nadie, sólo cuento conmigo misma y ahora más que nunca.
Una madre es lo más grande y la única en el mundo, que a mí, me ha ayudado siempre. Nunca nadie más lo hizo , aunque tampoco sabría pedirla.(Seguro es uno de mis defectos)
Ahora, que ella se fue .Yo, libró sola mis batallas, la echo de menos…
En la vida, he pasado por muchas etapas, caí en unas y aprendí en otras, pero hasta de las malas, he sacado buenas.
Me siento bien como soy, a pesar de mis imperfecciones.
Además de, a estás alturas de mi vida, ya no tengo remedio 🙂

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