Improvisando…

Estos días, el tiempo nos ha regalado una anticipada primavera, que invito a disfrutar del mar, de la noche, y los instantes…
Un cuadro se pintó en el cielo, el ocaso se disponía a darnos, las buenas noches con un guiño rojizo, anaranjado y amarillo mezclándose, con la incipiente noche.
Esa magia íntima, de cuando estamos a solas con nuestros recuerdos, una perfecta comunión entre el ocaso, las nubes blancas , las olas, cabalgando y batiendo su espuma de puntilla, y yo.
Mi piel, tu papel en este instante, aunque estemos en carnavales no puedo disfrazar los recuerdos.
La vocecita de mi duende, esa, que a veces, es un auténtico tirano conmigo, soplando en mí oído. Respira…
Miró las nubes que imitan las olas surfeando el cielo.
Mirando está maravilla los problemas son diminutos, y los sueños echados a perder duelen menos.
A volar los sueños, no aprende cualquiera y hay que afrontar el vértigo y los riesgos de vivirlos, para la posibilidad de cumplir alguno.
Sujetando las alas de las ilusiones.
Sin hilos de plomo que nos cosa, a lo que no queremos.
Al fin y al cabo, a volar no aprende cualquiera.
Improvisando…Hilos de colores y de los básicos…
A pesar de ser frágil, creó que soy fuerte , soy un revolutum de defectos, miedos, debilidades, que cada vez me cuesta más compartir, en este tiempo de lobos.
Los paisajes más hermosos, como las personas, son fruto de la erosión y los descosidos.
Improvisando…
Tocando cielo a través de algún recuerdo, que asoma contemplativo a sumarse al paisaje, para echarme un pulso canalla, al instante.
Mientras sacó la artillería de las lágrimas de zurzir, para limpiar bien el recuerdo, que aún impertinente asoma.
Y es que, algunos paisajes regalan saudades.
Le deshilvano un rato, ya sin dolor, pero con pena, sigo sin entender su tejido, su trama, sus nudos, su camuflaje de trucadas costuras, su retorcido lucido.
Ya se ocultó el sol, miró hacia arriba y es todo cielo.
Sin más vueltas, distraigo el recuerdo y se esconde de nuevo, cada pedazo roto es necesario para aprender, la imposibilidad de cuando lo descosido, no tiene arreglo, hay algunas taras de vida, que no hay zurcido que las apañe.
Reaprendiendo a desestimar lo que no sirve es un camino a la sabiduría.
Desaprendiendo… A decodificar patrones pañuelo…
Hay “tejidos” carcomidos de tanto tiempo, olvidados de coserse bonito.
Archivando, a poder ser “al lugar, del nunca jamás”.

3 comentarios so far

  1. 1

    Tin said,

    😘🤗

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  2. 2

    Tin said,

    Tal cual…todo. Me encanta, Carmen.

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