Otoño en Noviembre.

Caminando noviembre y un nuevo sábado para disfrutar.
Por estás geografías no pinta mal, al menos no llueve, aunque ya se nota el frío.
Es un día bonito de otoño, sereno, tranquilo con sus colores tierra, sus ocres y sus grises, tiempo de otoño y su caída de hojas, sus setas, sus castañas, nueces, avellanas, el Magosto, el Samhain. Fiestas de tradición Celta, que nada tienen que ver, con esa del terror que hemos importado de USA. Y que no me gusta en absoluto!
Otoño, esa estación, donde la naturaleza práctica el desapego y nos regala alguna que otra ráfaga de sol suelta, a disfrutar antes del invierno.
Estación intuitiva y de interiorización, o esas “saudades” tan gallegas.
Mientras la naturaleza se aletarga, y nos van llegando los fríos.
El otoño, es la estación Yin, salimos menos, leemos, conversamos, y podemos gozar del fuego, mientras entre charla y charla, nos tomamos un buen chocolate calentito.
El salir a pasear después de la lluvia , esos olores a bosque, tierra, río, musgo, que impregnan de frescura el paseo. Son los mejores olores, los de la Naturaleza.
De los cinco sentidos tangibles, el olfato tiene la poderosa facultad, de perpetuar aromas y olores (agradables y desagradables) en nuestros recuerdos y nos evocan los más vividos cuando los volvemos a oler, incluso algunos, nos crean vínculos emotivos perennes en los archivos de la memoria y anclados al alma.
De los cinco sentidos, incluyendo la poderosa intuición, le doy importancia a todos en la misma proporción, por mis manos y mi piel que me permite tocar y regular mi temperatura corporal, sentir placer y dolor; por mis ojos con los que puedo apreciar los colores, la belleza de la flores, los paisajes, la naturaleza y la lectura.
Por mis oídos, con los que puedo oír a mis hijos, a las personas que quiero. Gracias a ellos, disfrutó de la música y de esas canciones cuyos recuerdos van asociados a momentos tatuados en mi vida.
Adoro la esencia de las velas aromatizadas, que perfuma las estancias, que me invade y me seducen con sus aromas.
Me encantan los inciensos de sándalo, canela y lavanda.
Adoro el olor a café de mis mañanas, el olor a pan recién tostado, el olor a chocolate, el del limón, de las mandarinas, de la comida casera recién hecha.
Me gusta tener romero fresco, albahaca, laurel en macetas en la terraza de casa y flores naturales, cuando el tiempo lo permite.
>Adoro el olor a limpio de la ropa, los olores de antaño, cuando mis niños eran pequeños.
Adoro mis perfumes favoritos algunos asociados a personas y momentos muy especiales para mí y guardados en mi alma y en mi corazón.
He permanecido en lugares por más tiempo por su olor, porque me han atrapado y relajado al mismo tiempo, que te transportan a otros lugares. Y también me he ido de sitios, donde su olor me alejo.
De pura química estamos hechos y pura química somos.
Dicen por ahí…🤫
Que todo dura, mientras la química se retroalimenta…🤔😉
Que no nos falté!! Que sería, de nuestros sentidos sin ella. No creéis? 😜🌹🙋

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