Archive for octubre, 2020

COSTUMBRES


Y me acostumbre, a todo lo ancho de mi cama, a no compartirla, a encender la luz sin molestar a nadie cuando no puedo dormir.

Porque tengo días, en duermevela
Me acostumbre, a no cocinar los domingos.
A no preocuparme por los horarios, y aprovecho los fines de semana, para vaguear y disfrutar de mis momentos.
Me acostumbre, a no dar explicaciones y hacer lo que me gusta, sin que me importe lo que piensen los demás.
Me acostumbre, a mis manías, a despertarme y andar por la casa, sino puedo dormir,  a prepararme un café, y llevarmelo a la habitación, mientras disfruto de la lectura y del silencio, por si regresa el sueño. O esperar que amanezca, mientras tanto.
Me acostumbre, al picoteo entre horas. Pero lo he dejado, no es recomendable para la báscula.
Me acostumbre, a ver mis pelis o series que me gustan, a escuchar mi música preferida .
Me acostumbre, a mis costumbres acostumbradas.
A ir dónde me de la gana. Sin dar explicaciones a nadie.
Poco a poco, al principio me costó acostumbrarme, y tengo días en que no me soporto…
No soporto la soledad…
Me costo tiempo y salud,  tejer mis alas,  pedazo a pedazo, las he ido pegando a mi espalda y con ellas pude volar, resurgir de nuevo.
Y eso me ha vuelto exigente, hoy no acepto compañías baratas, que no me aporten, que no me hagan sentir su prioridad, no una opción más, algo tan común hoy en día.
Hoy es muy difícil, encontrar a un compañero de vida.
Para lo otro , son mayoría y aburre tanto la inmadurez que portan, que decepciona mucho el horizonte…
Quizás en eso, tod@s tengamos un poco de culpa.
Lo rápido y ya, es lo que abunda.
Y así, me he ido acostumbrando  a mí, a mis cosas, a mi vida, a estar sola, a no esperar nada de nadie, a caminar por la vida con valores, con virtudes, con errores, y a levantarse de caídas.
A quererme tal cuál soy.
Pero aún así, en estos tiempos de Covid, extraño tanto los abrazos, los besos, el roce, de la piel, que ahora llevo peor esto de la costumbre en soledad.
Somos tant@s ya los solitari@s, que estoy segura que ahora añoramos la compañía de unos “buenos” compañer@s de viaje.
Porque la vida se camina mejor en compañía.
La soledad, no se preocupa de mí.
No me da cariño, ni me prepara un café, ni me cuida, cuando no estoy bien.
La soledad, me aburre, me entristece, me da ansiedad a veces.
Compartiría mis costumbres,  mi cama.
El café, las tostadas, cambiar opiniones sobre las noticias.
Sentir el afecto y cariño de un buen compañero.
Seguro que a ambos se nos harían menos duros estos tiempos de pandemia. De prohibiciones y restricciones.
Haríamos pandemia de amor, derrochando abrazos, besos , desatando todas las caricias guardadas.
Hasta cuando la vida encapsulada?

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