Archive for enero, 2021

Día de lluvia y café.

En las largas tardes de invierno no hay mejor momento para escribir que cuando llueve, escribiendo frente a una pantalla, al calor del hogar.
O leyendo un libro, mientras la lluvia patalea los cristales, y el café en la taza, dispersa el humo en nubes.
Los sueños en espera… Cada cual, con su piel y sus maneras.
El concierto de lluvia, con sus intervalos de viento, siguen dibujando estrofas de gotas, salpicando el cristal. Música sin letra, con argumento de temporal.
Hemos tenido muchos y de todo tipo ultimamente.
No creéis?
Que soñar, sobre mi nube de café?
Tanta soledad, tan escasa magia,
que acompase la vida en rutina.
Únicamente, la monotonía de los días de mascarilla tienen cabida.
Mis deseos son, un hervidero de: “Basta ya”
Mi mente, una enredadera de interrogantes, que agitan las brasas del cansancio y la rutina de los días .
Nada cambia…
Grita, el cansancio del tiempo.
Que gotea la morriña del que calla, mientras se resigna y resiste, con la boca chica, y el ánimo estalla de melancolía, y nostalgia del ayer…
De los tiempos de otros tiempos , donde la libertad de movernos, no la teníamos condicionada, ni perimetrada. Benditos tiempos aquellos!
Miles de personas en duelo.
Que no se permiten expresar, su dolor oculto tras su mascarilla y entre paredes.
Combatientes en solitario de su día a día. Procesos, tiempos y maneras
En un mundo confuso, donde tratamos de dar normalidad a lo que nos condiciona la vida.
Alguna vez, os imaginasteis, que nos podrían condicionar la vida de esta forma? Yo tampoco.
Estamos agotados, tristes, sin atisbo de salida aún.
Si nos quitan los sueños, no es vida. Si nos quitan el trabajo, el pan, las ilusiones, la vida, no tiene sentido.
Si la vida, nos la encapsulan, de qué sirve la vida.
Sino morimos de Covid, quizás lo hagamos de hambre.
La pandemia nos ha cambiado la vida condicionándola por una forma de vida específica, que, además, se plantea como totalitaria en muchos casos.
Sin duda, algo falla desde un principio y ha contribuido a tanto silencioso dolor humano.
La Pandemia nos tiene haciendo puenting, en zona de peligro constante, con tempestades sanitarias y políticas y sin poder asirnos a ninguna cuerda, para poder sentirnos seguros y liberad@s.
Estamos a la deriva!
En barco sin capitán , ni timón que lo guie.
El tiempo pasa, el café se enfría .
Y mientras tanto… La lluvia

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Filomena sin piedad.

Primer vistazo al año, apenas ha empezado a caminar y ya nos esta sorprendiendo.
Aunque nosotros no podemos negar que somos de improvisar, lo sé,
lo llevamos en el ADN.
Lo digo, porque le vemos las orejas al lobo con tiempo, y cuando ya ha llegado es cuando nos ponemos a ello.
Hay una cierta tendencia a esperar
“El haber que pasa”
Esperamos que nos descubran,
que nos toque la lotería,
que nos ofrezcan el trabajo de nuestra vida,
que por arte de magia todo mejore.
Pero no funciona así.
Afortunadamente, la causalidad, es una pila de pequeñas elecciones grandes o pequeñas  acumuladas.
Lo que funciona es como consecuencia de un trabajo diario, de una inversión y previsión constante que puede parecer insignificante, o irrelevante porque no se ve el resultado inmediato, pero si en el tiempo para que Filomenas varias, no nos cojan desprevenidos.
Lo contrario, puro desastre.
Que las ciclogénesis de ahora no se andan con minucias.
Las personas no somos perfectas. Somos una gama de grises. Ni tan malos, ni tan buenos.
Pero en general, somos buena gente. Buenas personas que cometen errores. Y rectifican.
Tenemos a la mitad del País en modo postal. Y la solidaridad de este País, siempre nos sorprende.
La Filomena llego arrasando con sus  alfombras blancas y trasformo las ciudades  en pistas de patinaje.
Y enero, con su suma y sigue …
Fluctuamos entre pandemia y temporales, que de todo tipo nos asolan
Todavía no vemos la luz al final del túnel. Que largo el puñetero!
Seguimos en el viaje a ninguna parte, pero que, sin embargo, sin él el propio viaje no existiría.
La Esperanza, construye el futuro  cuando se aportan propuestas, como peldaños para subir  al viaje de “Salida” como sacos de millones de granitos de Esperanza; que se amontonan delante del muro de la Fe, para saltarlo.
El mundo en cada granito,
en cada adios de ausencias,
más allá del muro,
la aventura del rumbo vacuna.
Tantas emociones de a pie,
la intensidad del deseo final, para recuperar la vida.
La normalidad de esas pequeñas cosas, que poco las valoramos por cotidianas y dadas por hecho.
La maravilla  de una breve excursión de amigos.
La inmensidad de un paseo por los alrededores de la felicidad.
Poder respirar sin filtros.
Podernos ir de viaje con total normalidad y regresar con la vida, recuperada en su máximo esplendor.  
Respirar y borrar…

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