Vulnerable.

Podría comenzar con la estrofa de la preciosa cancion de Dani Martin:

Me inventaré, que hasta los malos son buenos. Que habrá verano en enero . Y la última lluvia es esta que moja tu piel. Me inventaré…

A quién, no le gustaría que nos esperasen sentados, por si nos va mal el vuelo?

Yo como madre, siento que esta canción nos identifica, que no haríamos por nuestros hij@s? La vida misma. A que si? Pues eso.

Pero extrapolandola a otras parcelas de nuestros sentires ;  no queremos que nada malo pase a nuestros amores. Hijos , parejas, familia, amig@s.

Pero no, no inventaré; tan sólo recordare, que hay cosas que echo de menos de estar en pareja, y que esto del Covid, ha reavivado, porque nada es fácil en soledad.

Lo vulnerable que me sentí, y lo que eche de menos (esos duros días sobre todo) de quedarme dormida abrazada, acompasando la respiración a la suya, es algo que siempre me ha encantado (aunque luego termináramos la noche en la otra punta de la cama). Pero esos momentitos…😘

Ainsss, esos momentitos… Se añoraron.

También eche de menos un par de manos, o un hombro sobre el que llorar. O calmar mis momentos de tristeza o preocupación. Es duro a veces, estar sola para todo, para tomar decisiones, sin poder comentarlas, sólo tú, para todo.

Y no me inventaré, que echo de menos que me mimen y me abracen, cuando estoy blandita. Que en soledad, se echan mucho de menos muchas cosas…Aunque cada día te vayas haciendo más a ella.

Aunque también me he dado cuenta de que soy más fuerte de lo que pensaba.

Echo de menos conectar en ese aspecto, en uno más allá del físico, en la complicidad. En disfrutar de compartir aficiones, o gustos. Porque con y por, las parejas, somos  capaces de hacer cosas tan locas como traer  hijos al mundo sin libro de instrucciones, y lograr salir adelante.

Porque las parejas, somos capaces de darlo todo y más. Porque así, es o debe ser el amor, generoso…

Hablamos de la confianza, el sentido del humor o tener en común ciertas perspectivas vitales a la hora de que funcione una relación.

Pero es el amor y la seguridad de la reciprocidad, la que da la confianza de poder abrirte por completo, de contar (y escuchar)  sin juzgar. Tener con quien hablar de lo más trascendente a lo más nimio, sabiendo que estás en una zona de confort en la que puedes ser tú, libremente. Con tus miedos, inseguridades, debilidades…Vulnerable.

Y por supuesto en una relación, las amistades son un aspecto fundamental. No solo porque necesitamos espacios seguros para estar sin pareja, sino por la importancia que tienen en la vida los amig@s.

No en vano tenemos la frase de que los amores pasan, pero las amistades auténticas prevalecen. Y es así.

PD: Las personas que no saben querer, acaban en los rincones olvidados de la memoria de las personas que les quisieron, y se cansaron de no sentir la misma reciprocidad. En estos casos y en otros tóxicos; mejor sol@s , que mal acompañad@s.!

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